jueves, 18 de diciembre de 2014

The normal heart por Lucía Cortés (1º Bach.CCSS)

The normal heart, también conocida como "el corazón normal", es una película dirigida por Ryan Murphy, basada en la autobiografía escrita por Larry Kramer en 1985 y protagonizada por Mark Ruffalo, Matt Bomer, Jim Parsons, Julia Roberts y Taylor Kitsch.
Es un historia basada en hechos reales, cuando el sida dio sus primeros pasos en el territorio americano, cuando al propio Kramer le empezaron a dejar sus amigos a causa de esa extraña enfermedad que, en un principio, la denominaron como "el cáncer gay".
La historia se centra principalmente en Ned Weeks (Mark Ruffalo). Él es un escritor que se encuentra en medio de esta catástrofe sanitaria y decide aportar su grano de arena. Tiene una actitud beligerante y no duda en enfrentarse a las autoridades con agresividad para que le hagan caso.
Esta película se basa en la desesperación de Ned por hacer algo, mientras ignoran sus llamadas, le cierran las puertas y le dejan tirado en las reuniones. Por no hablar de que muchos homosexuales también le rechazan porque consideran que atenta contra el movimiento, cuando lo único que pide es abstinencia sexual durante un tiempo hasta saber más sobre esta enfermedad.
Es una película conmovedora, que no deja indiferente y por eso se la recomendaría a todo el mundo. Nos enseña que hay que luchar por nuestros derechos y por las personas a las que queremos. Transmite rabia e impotencia al ver la indiferencia hacia el tema que había en aquella época.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

LA PIRÁMIDE ROJA DE RICK RIORDAN POR YASER EL MAATAOUI (1º ESO B)


El libro “La Pirámide Roja” del autor Rick Riordan,de la editorial Montena, es un libro que yo recomiendo para todo el mundo, ya que es un gran libro de aventuras. Esta obra trata de dos hermanos, Sadie y Carter, que descubren que su padre es  una especie de mago del Antiguo Egipto.  Ellos comienzan a entrenar el combate cuerpo a cuerpo y los conjuros, ya que son capaces de hacer magia, por ser descendientes de antiguos faraones. Entrenan con unos dioses interiores y aprenden a manejarlos. Sadie es la más inteligente de los dos hermanos, su especialidad es el combate a distancia, utiliza hechizos y su diosa interior es Isis, la diosa de la magia. Carter es el hermano mayor, aunque también usa algunos conjuros, prefiere el combate cuerpo a cuerpo, su dios interior es Horus, el dios de la guerra. Tras luchar y colaborar con varios dioses antiguos,  consiguen llegar a una gran Pirámide Roja en la que, Set, el dios del Mal, estaba formando un ejército de monstruos para destruir el mundo. Ellos luchan contra él y su ejército, y los derrotan consiguiendo la paz. Toda la historia se desarrolla en distintas zonas de Estados Unidos. En mi opinión, es uno de los mejores libros que he leído hasta ahora y ,además, se aprende mucho sobre la mitología egipcia. Os animo a leer este libro, junto con sus siguientes partes.

viernes, 12 de diciembre de 2014

"El asesinato de la profesora de ciencias" de Jordi Sierra i Fabra por Susana Pinta Hernando (2º B ESO)


Lo que caracteriza este libro sucede en el laboratorio de un colegio. La profesora de ciencias avisó de lo que podía pasar si mezclaban potingues. Ella bajó un momento al baño y de repente se oye una explosión que procedía del laboratorio y sacudió medio colegio. ¿Por que sucedió?... un niño irresponsable al que por cierto toda la clase cubrieron en la hora de decir el culpable, había mezclado potingues. Una vez lavados y aseados se reunieron en el comedor, la profesora estaba muy tranquila a pesar de lo que había pasado en su queridísimo laboratorio. Al día siguiente les anunció que quería a todos los alumnos a las 9:00h el sábado en la clase. Todos se imaginaron que era para un castigo, pero ella no dijo ni media del por qué, ni para qué. El sábado ya había llegado, lo único que tuvieron que hacer fue escoger un vaso de los 15 que había y tenían para elegir 5 colores. El culpable (Jorge) y sus amigos bebieron el liquido rojo que más tarde la profesora anuncio que contenía un veneno y que tenían 5h para encontrar el antídoto, pero antes pasando por unas pruebas relacionadas con ciencia.. La 1º era encontrar la primera pista que estaba en un cofre de madera de la clase. Tuvieron que adivinar un acertijo, el número que necesitaban era el 7 y lo descubrieron. Había un sobre con una tabla periódica que le serviría durante todo el camino y la 1ª dirección. La 1ª dirección era ir a descampado donde un vagabundo compinchado con la maestra por 5º E les dio un sobre que contenía una adivinanza para conseguir la dirección siguiente y la primera letra de una palabra que tenía que formar. La segunda dirección les llevaba a un solar con una cueva que era donde se encontraba el sobre, pero la cueva estaba gobernada por unos chavales que les obligaban a darles el sobre y les iban a pegar. Pero Jorge fue astuto y dijo que era hermano del “picos” que era el líder, por eso les dejo salir y pudieron ir a la tercera dirección. Es una frutería donde tenían que coger una manzana y comprobar la ley de la gravedad para conseguir la tercera letra y la cuarta dirección, con mucha astucia pero lo consiguieron, aunque la chica que guardaba el sobre era muy tranquila y ellos iban ya casi sin tiempo. La cuarta dirección les llevó a casa de un profesor del colegio que les dejo el ordenador de su hijo para mirar el acertijo. La quinta les llevó a la tienda de antigüedades de la madre de la profesora que le puso varias cosas viejas y tenía que sacar la pista, de ahí. La siguiente dirección les llevó al solar del vagabundo otra vez y esta vez le había dado 2º E. La sexta les llevaba a casa del culpable. Ahí se mascó la tragedia ya que pensó que su padre se había enterado y le mataría. Justamente en el portal se encontraron al padre y tuvieron que convencerlo para que le dejase un poco más a Jorge ya que le obligaba a subir a casa. Su amiga, muy lista, le convenció con una justificación currada. Quedaban 10 minutos para cumplir las 5º H….

A mí me gusta porque está relacionado con una de las aulas de un instituto, lugar donde tú y yo pasamos mucho tiempo Es una manera de ver las ciencias de otra forma de juego, pero para entender esto os tendréis que leer el final.

"Cara. Las chicas fantasmas son verdes"de Ralf Leuther por Marina Sauceda Velasco (2º B ESO)





Jonathan era un niño que se había ido a vivir a otra ciudad. Sus padres le dejaban solo todos los días, porque trabajaban, pero a Jonathan no le importaba. Él no tenía nunca miedo.
Cierto día, mientras hacía los deberes, escuchó un ruido que parecía surgir del armario que sus padres ya deberían haber montado. El ruido era una voz de una muchacha más o menos de sus años; cuando Jonathan levantó aquel armario, vio una chica que llevaba puesto el vestido rojo de su madre… ¡no la conocía de nada!. La niña dijo: “Hola, me llamo Cara y soy tu vecina, vivo en el sótano, ¿sabes? Y además… soy un fantasma”.

Con el tiempo se hicieron amigos, se veían todos los días. Una mañana Cara le pidió ayuda. Le explicó que ella era una guardiana de un tesoro de hace más de 100 años, y que una tal señora Brusig se lo acababa de robar, ¡Cara estaba muy triste!

¡Lo iban a recuperar! Pero la malvada Brusig raptó en un descuido a Cara, y Jonathan huyó. Cuando más tarde volvió a la habitación en la que había desaparecido, Cara ya no estaba, todo parecía perdido, y entonces ocurrió…

"Platero y yo" cumple 100 años


El burro más célebre de la literatura universal celebra su centenario en Google. El protagonista de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, cumple 100 años con un 'doodle' en la página principal del buscador más usado de internet.
El protagonista de Platero y yo, pese a su edad, permanecerá siempre "pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos", tal y como reza el inicio de la obra del poeta español, de lectura obligada en todos los colegios de España e Iberoamérica. Es por eso que su arranque evoca en mucho recuerdos lejanos. "Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: “¡Platero!" y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe...", describió el poeta en este libro, uno de los más traducidos en de la literatura universal.

Platero y yo, un clásico de la literatura española del siglo XX, es, según el Instituto Cervantes, todo un ejemplo de prosa poética modernista. Dedicado por Juan Ramón Jiménez A la memoria de Aguedilla, la pobre loca de la calle del Sol que me mandaba moras y claveles, describe la amistad y el cariño entre un viejo y su burrillo, una relación en la que se funden la alegría, la pena y el agradecimiento. Es un libro que entra en lo profundo del alma humano, un libro bueno no sólo para niños, sino también para mayores..


Fuente: http://www.lavanguardia.com/cultura/

Crítica de Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins por Laura Mejías Ortega (1º Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales)


Suzanne Collins es la autora de una saga que ha sido llevada a los cines llamada Los Juegos del Hambre, formada por  tres libros: Los Juegos del Hambre, Los Juegos del Hambre: en llamas, Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Sin embargo esta crítica va más dirigida al primero de los libros, no sin dejar de hacer referencia, en algunos casos, al resto.

Para poder entender esta compleja historia, es necesario contar primero en qué momento histórico está ambientada y sobre qué suceso va girando la trama. No debemos olvidar que es una historia completamente inventada y que el principal objetivo de esta crítica es analizarla y compararla con sucesos históricos y verídicos que realmente ocurrieron.

Esta historia está ambientada en una era futura en la que, tras una fatal guerra que ha acabado con la mayoría de la población de un país llamado Panem, el territorio vencedor (Capitolio) divide el resto del territorio en doce sectores. Cada sector se encarga de una actividad económica en concreto y todos están obligados a proporcionar su producción al Capitolio. Este, para que ninguno de los distritos olvide quién es el que tiene la hegemonía, obliga a los distritos a enviar por sorteo a un chico y a una chica de cada distrito para que luchen los unos con los otros en un combate a muerte, siendo el último que quede con vida vencedor de los juegos.

Nuestra protagonista es Katniss Everdeen, una joven de dieciséis años perteneciente al distrito doce. Katniss es la encargada en su casa de buscar comida para su madre y su hermana pequeña, Primmrose, ya que su padre murió en un accidente durante su jornada de trabajo en la mina. En el septuagésimo cuarto aniversario de los juegos, Prim (hermana de Katniss) es elegida por sorteo para convertirse en tributo y luchar en los juegos (que se había convertido en un “reality show” para los miembros del Capitolio), sin embargo, Katniss se presenta voluntaria para ocupar el lugar de su hermana.

El resto de la historia cuenta el desarrollo de los juegos y cómo Katniss y su compañero de distrito seleccionado como tributo, Peeta, se convierten en vencedores. Esta acción se convierte en símbolo de rebelión tanto para los distritos, que lo aprovechan en los posteriores libros, En llamas y Sinsajo, como para el Capitolio y el presidente de Panem, el señor Snow, cuyo único afán es acabar con la vida de Katniss. Katniss se convierte así en el símbolo de la rebelión, que se hace patente sobre todo en el tercer libro, Sinsajo, cuando se puede percibir que realmente ha empezado una rebelión.

Comparando estos hechos con hechos históricos y verídicos podemos encontrar dos referencias:

1.      El hecho de enviar personas como tributos para morir es empleado también en el mito de El Minotauro, cuando el rey Minos (rey de Creta) obliga a los atenienses a enviar tanto chicos como chicas como tributos para el minotauro, ya que Atenas había perdido una guerra contra Creta.
2.      El acto revolucionario que protagonizan los distritos contra el Capitolio, que los tiene explotados, es perfectamente visible en la Independencia de Estados Unidos o en la Revolución Francesa. En este caso, voy a coger como modelo la Independencia de Estados Unidos para ver la gran similitud existente entre ambas historias:
En la costa Este norteamericana se habían formado trece colonias debido a la masiva llegada de inmigrantes procedentes  de Europa. Estas colonias pertenecían a la corona inglesa, que se había endeudado a causa de la Guerra de los Siete Años contra Francia.

Para recaudar dinero, el Parlamento inglés estableció la subida de impuestos sobre las colonias, de las que también extraía materias primas. La situación empeoró cuando el Parlamento inglés decretó nuevos impuestos sobre alimentos básicos como el té. Ante esto, los colonos se disfrazaron y realizaron en 1773 el conocido Motín del té, en el que atracaron una embarcación procedente de le Compañía de Las Indias y tiraron la mercancía al mar. La guerra comenzó cuando Inglaterra trató de reprimir el acto revolucionario.

Las colonias se armaron para luchar contra la metrópoli y salieron vencedoras, cuando en 1783 Inglaterra reconoció la independencia de estas y se formaron los Estados Unidos de América.


Como conclusión podemos decir que, finalmente, cualquier signo de hegemonía es efímero, ya que las sociedades sometidas se unen para lograr su libertad, tal como ocurre en la Independencia de Estados Unidos y en la historia de  Suzanne Collins: Los Juegos del Hambre.

jueves, 4 de diciembre de 2014

LA MUJER PERFECTA POR CHRISTIAN MUÑOZ RAMOS (1º BACH. CCSS)

Mercedes Alaya, objeto de presiones por parte de políticos socialistas, del poder judicial e incluso de la Junta de Andalucía, ya ha visto como su aspecto físico ha sido usado por los críticos para desprestigiar su investigación en la trama de los ERE. La jueza volvió a ser objeto de un ataque con menciones a su físico, pero esta vez no ha venido de alguien de la política, sino de una mujer, Almudena Grandes, que se autoproclamó feminista. Esta escritora no duda en hablar de la estética y el maquillaje de la jueza para utilizarlo en su contra.
Dijo cosas como "entrar en el juzgado como si avanzara por una alfombra roja. Abanderada de una femineidad empachosa, su estética empezó a inquietarme mucho antes que su ética".
A parte, también añade que su rostro jamás muestra ningún signo de cansancio, y tras esto, empieza a hablar de aspectos profesionales como los delitos del caso MercaSevilla y también la acusa de estar contribuyendo a aclarar el tema de los ERE y actuar como dice el Gobierno.
La jueza más tarde la respondió diciéndole que lo que a ella de verdad le importa y le interesa es la independencia judicial y que ese artículo solo lo escribió para disimular lo que le importaba.

SOBRE EL ARTÍCULO DE ALMUDENA GRANDES POR SALOA BENSLAIMAN (1º BACH. CCSS)

La periodista Almudena Grandes el pasado 4 de noviembre de 2014 publicó un artículo sobre la jueza Alaya sobre el trabajo que está realizando en el caso de los EREs de Andalucía y las facturas falsas de la UGT, en que los principales implicados, de momento, pertenecen al socialismo andaluz.
En el escrito solo se muestran críticas mediante un lenguaje hostil sobre la vestimenta y la indumentaria que lleva la jueza para ir a trabajar.
Al no encontrar nada que objetar o reprochar a la jueza, la periodista no ha encontrado otra vía de ataque y lo único que le ha podido decir es cómo una mujer trabajadora es capaz de ir tan arreglada y maquillada al trabajo... Y es ahora cuando yo pregunto ¿dónde pone que las mujeres trabajadoras deben ir desaliñadas o desarregladas, dónde? Por esta regla también debería preguntarle al juez Garzón que cómo tiene la osadía de ir arreglado e ir impoluto al trabajo. Esperen, que él es un hombre y a él no se le critica por su aspecto físico y a la jueza Alaya sí, por el simple hecho de ser mujer.
Con todo esto solo se demuestra que la periodista no ha encontrado ningún argumento contundente y lo único que ha podido hacer es criticar a la jueza por su aspecto.

jueves, 27 de noviembre de 2014

CRÍTICA SOBRE UN ARTÍCULO DE ALMUDENA GRANDES por LAURA MEJÍAS ORTEGA (1º Bach. HUM. CCSS)

El feminismo siempre se ha definido como la igualdad entre hombres y mujeres, por lo que, ¿cómo es posible que una reconocida feminista juzgue a una igual por su apariencia y no por su trabajo, de la misma manera que se haría con un hombre?
La jueza Mercedes Alaya, objeto constante de críticas por parte de políticos debido a su investigación en el caso de los ERE de Andalucía, ha sido nuevamente puesta en duda por su indumentaria y su aspecto físico por la escritora Almudena Grandes.
En su artículo Grandes afirmaba que una mujer que va siempre maquillada, muy bien vestida; una madre sin ojeras que muestren el cansancio tras varios días sin dormir, "no es de fiar". Añadía también que parecía que caminaba "sobre una alfombra roja". En estos comentarios encontramos no solo críticas a su persona sino a la del resto de mujeres que por el hecho de ser madres no pueden ser atractivas ni arreglarse para ir al trabajo. No debemos olvidar hablar sobre la comparación que hace la escritora de la jueza con una profesión como la de las o los modelos, ya que es un trabajo desempeñado tanto por hombres como por mujeres.
Es perfectamente visible que, careciendo de argumentos objetivos con lo que cuestionar el trabajo de Alaya, su escrito iba más dirigido a la vestimenta que empleaba.
Teniendo en cuenta esta opinión, que podría ser perfectamente debatible en caso de que resultara ofensiva, no debemos olvidar pensar en personalidades públicas tales como políticos (tanto hombres como mujeres), periodistas, reporteros, etc., que acuden a sus trabajos perfectamente vestidos y maquillados (tanto hombres como mujeres).
Para finalizar, como conclusión y opinión personal, considero que la crítica de Almudena Grandes está completamente fuera de lugar y, además, ninguna mujer debería ser juzgada por su aspecto, siendo su trabajo único motivo de observación.

jueves, 9 de octubre de 2014

PRESENTACIÓN

Esta revista escolar nace con el propósito de ser un medio más para la comunicación y participación de toda la comunidad educativa del IES Gaspar Melchor de Jovellanos. Iniciamos con ella un nuevo camino con la colaboración de todos vosotros.
Inauguramos este número piloto con los relatos ganadores del concurso literario IES Jovellanos 2014:



TRASTORNOS por Triana Alés Baldán (2º Bachillerato CCSS)

Había pasado todo el día con mi padre y en ese momento iba camino de hacer un trabajo de filosofía. La verdad es que no me apetecía nada quedar con mi mejor amiga, Irina, sobre todo porque apenas veía a mi padre debido a que él pasaba la mayor parte del tiempo trabajando. Me había llevado a comer a un buffet libre de sushi y después habíamos ido al cine para ver el estreno de la segunda parte de mi película favorita. Me hubiese gustado pasar más tiempo con él, pero tenía que terminar el trabajo. En la puerta de la biblioteca me esperaba Irina, con una sudadera ancha rosa y unos pantalones vaqueros rotos. Parecía más delgada, más incluso que la última vez que la vi.
– Hola. – me dijo con una sonrisa.
 – Hola – respondí seca.
– ¿Te pasa algo, Ángela? – ¿Quieres que te sea sincera? – no esperé a oír su respuesta – no me apetece nada estar contigo ni hacer este trabajo. Acabo de pasar una mañana estupenda con mi padre y esto me la está fastidiando, así que… ¿podemos entrar ya en la biblioteca? Cuanto antes empecemos, antes acabaremos. En cuanto terminé de decirlo, me di cuenta de que mi tono había sido demasiado agresivo y amargo, pero no pedí disculpas debido a mi orgullo. Irina bajó la cabeza y no añadió nada más. Últimamente parecía más triste y débil, como si en cualquier momento se fuera a romper. Pero no le di importancia, ella siempre tenía altibajos. La biblioteca parecía una sauna del calor que hacía. Me quité la chaqueta y la puse en el respaldo de la silla, quedándome con una camiseta de manga corta. Irina se remangó las mangas y pude ver cuán delgada estaba y marcas rojizas en sus muñecas. – Has adelgazado. – No. – respondió segura. – Sí. Estás en los huesos. – Sabes bien que no. Estoy gordísima. – No lo estás. Sabes que siempre soy sincera y no creo que estés gorda. La había visto varias veces en ropa interior y no estaba gorda. Apenas tenía pecho y los huesos de las costillas se le marcaban cuando se estiraba. Su cara era menuda y destacaban unos ojos tan azules como el cielo. No sabía cuánto tiempo hacía que no le preguntaba por su salud. Ella siempre me apoyaba y yo solía responderle seca y borde. – ¿Qué tal? Subió la cabeza y me miró sorprendida. – Bien. Pero yo sabía que no lo estaba. Aunque nos conocíamos hace poco, podía intuir sus emociones aunque ella no lo dijese. Sin embargo, no continué preguntando. Seguimos haciendo el trabajo, hablando solo lo necesario. – ¿Tienes que irte? – me preguntó. – Sí. – respondí – quiero pasar tiempo con mi padre y luego voy a ir al gimnasio. No todas estamos tan delgadas como tú. – dije medio en broma, medio en serio. – No me vuelvas a decir que estoy delgada. Se supone que las amigas son sinceras, y tú me estás regalando todo el tiempo los oídos. Levanté una ceja y la miré confusa. – No lo digo por eso. Pero se fue enfurecida antes de oír mi respuesta. Cerré los ojos y respiré profundamente. Era imposible decirle nada de su físico, pero me parecía increíble que se viera gorda. Me puse los cascos con la música a todo volumen, aunque enseguida se paró y empezó a sonar el tono que tenía asignado a las llamadas. – Hola, papá. – No vengas a casa todavía, Ángela. – ¿Por qué? Aunque yo ya sabía la respuesta. – Tú madre ha bebido y está muy agresiva. – Vaya novedad. – dije irónica. La línea se cortó. No era ninguna sorpresa que mi madre se emborrachara como una cuba y se pusiera a gritar o a golpear cosas. Triste pero cierto, en mi vida eso era lo normal, ya estaba todo lo acostumbrada que se puede estar, porque, ¿cómo narices te acostumbras a que tu madre se emborrache y te pegue? No creo que haya manera humana de hacerlo. Sinceramente -y modestia aparte- no creo que haya muchas personas que sean capaces de soportar lo mismo que yo sin enloquecer. Quizás ya esté loca, pensé alarmada. Pero no. La única que estaba loca (y como una regadera) era mi madre.. Aceleré el paso para llegar lo antes posible a mi casa, ya que el tono de voz de mi padre me hizo preocuparme. En el portal no me encontré con ningún vecino, lo cual fue un alivio porque no me apetecía mantener conversaciones banales con nadie. En cuanto me situé enfrente de mi puerta, sabía que algo iba mal. Todo estaba inquietantemente silencioso, sosegado y tranquilo. Metí la llave en la cerradura, rezando para que mi madre estuviera dormida o se hubiese ido y porque ese fuera el motivo del silencio. Lo que vi fue cuanto menos patético. La mesa del té patas arriba (literalmente), la funda del sofá tirada y ligeramente desgarrada, todas las partes de los móviles de mis padres esparcidas por aquí y por allá; la jaula de mi conejo rota y la tele, que habíamos comprado hace unos meses, tirada con fuerza sobre el suelo. Cogí aire profundamente para armarme con toda la fuerza posible y abrí la puerta que conectaba el salón con el pasillo. Escuché unos sollozos y no tardé en darme cuenta de que provenían del baño. Entré en él y descubrí a mi madre con las manos tapándose la cara. En cuanto me vio, se levantó y se acercó a mí. – Yo… ¡no quería! – dijo nerviosa. El aliento le apestaba a ron barato y me tuve que apartar porque me mareé. Obteniendo una vista completa, me di cuenta de que tenía todo el cuerpo cubierto de sangre. – ¿Qué ha pasado aquí? – exigí casi gritando – ¿dónde está mi padre? Se cayó sobre sus rodillas y volvió a llorar. Me metí en mi cuarto y también estaba desordenado, aunque eso no era novedad ya que, desde que mi madre dormía ahí, siempre estaba así. Estaba cogiendo el móvil para llamar a mi padre y preguntarle dónde estaba cuando oí la puerta principal cerrarse. Mi madre siempre hacía lo mismo: se iba, se emborrachaba, volvía, nos complicaba la vida a todos y volvía a irse. Escuché el teléfono de mi padre sonar y salí de la habitación para entrar en el dormitorio de mis padres, desde donde salía el sonido. Me llevé las manos a la boca y no pude ahogar el grito desgarrado que salió desde mi garganta. Mi querido padre se encontraba tendido sobre la cama de matrimonio que usualmente tenía las sábanas blancas y, ahora, estaban completamente manchadas de rojo. Un cuchillo lleno de sangre estaba tirado de mala manera por el suelo. Me acerqué a él, controlando las lágrimas. Tenía esperanza de que siguiera con vida, aunque, en el fondo, sabía que eso era imposible debido a toda la sangre que había en la habitación. Le toqué el cuello intentando buscarle el pulso. Como no noté nada, lo intenté de nuevo en la muñeca izquierda. Tampoco sentí nada. Mi cuerpo cedió y me tumbé encima de su pecho ensangrentado, sin parar de llorar. Me manché toda la mejilla y los puños de sangre, aunque no me importaba. El pulso me comenzó a temblar y una sensación de mareo se apoderó de mi cabeza. Mi pulso cardíaco se disparó y el pecho me empezó a pesar como si tuviera una ballena encima de él. Ahora sabía lo que no quería hacer mi madre y por qué se fue tan rápido de la casa. En un primer momento, me dieron ganas de coger el cuchillo y buscarla por toda la ciudad para matarla con mis propias manos, pero intenté mantener la cabeza fría y no actuar mediante impulsos. Con una mano temblorosa, marqué el teléfono de emergencias, manchando la pantalla de rojo. – Hola, ¿en qué puedo ayudarle? Intenté ordenar las palabras en mi cabeza para ser más breve y concisa, pero brotaron de mis labios como una ola al romper en la orilla. – Mi padre ha sido asesinado por mi madre, – dije sin apenas pensar – ella ha huido. Creo que le ha matado con varias puñaladas. – Vale, tranquila. – dijo, aunque en realidad no parecía creerme – dinos tu dirección y en unos momentos estaremos allí. Todo me daba vueltas. Tenía un nudo en la garganta y en el estómago que me impedía hablar con coherencia o seguir el hilo de mis pensamientos. Después del impacto inicial, las lágrimas habían cesado. Creo que en ese momento no era consciente de lo que estaba pasando. Llegó la ambulancia junto con una patrulla de policía y me quedé en un rincón del salón mientras tumbaban a mi padre en una camilla y le llevaban en el coche. Después, un policía joven se acercó a mi y empezó a hacer preguntas que iba respondiendo mecánicamente sin expresión en el rostro. Cuando llevaba más o menos cinco minutos esperando en la sala de urgencias a mi padre, llegó otra ambulancia. En la camilla iba una muchacha joven, muy delgada y con los ojos azules. Era Irina. De pronto me vinieron cientos de imágenes a la cabeza. Ella y yo cuando nos conocimos, todas las veces que me apoyó incluso cuando yo había sido borde con ella. Todas las veces que había pagado la frustración que sentía con mi familia con ella. "Las verdaderas amistades duran, aunque no estén juntas". Esa fue la primera frase que se me ocurrió. Corrí detrás de la enfermera, olvidándome por un momento de mi padre. – ¿Qué ha pasado? – Se ha intentado suicidar. Me quedé atónita. Sabía que Irina no era una persona muy feliz, pero siempre lo había achacado a que tampoco es que fuera una persona muy expresiva y alegre. Nunca hubiese pensado que iba a acabar así. De repente conecté todos los hilos: su exagerada delgadez, las marcas y rojeces en las muñecas, su espontánea agresividad cuando la hablaba de su físico y su poca confianza en sí misma... ¿Cómo había tenido tan cerca un caso de bulimia y no lo había notado? Me sentía como la peor persona de este mundo. – ¡Ángela, Ángela! – el psicólogo me mueve y despierto del sueño en el que me había metido voluntariamente. Me toco la cara y descubro que he llorado. – ¿Cuántos años tenías cuando te pasó eso? – Dieciséis. – Hace diez años de eso. Sonrío irónica. – Ya ves. Diez años y aún no he olvidado el día en el que empecé a caminar sola por el mundo. – ¿Qué pasó después de eso? – Irina murió. Era bulímica. Yo era su mejor amiga y no lo sabía. Se cortó las venas. Cuando su madre llegó a casa, era demasiado tarde porque había perdido mucha sangre. – me quito una lágrima que resbala por mi mejilla – No pude despedirme. Tampoco le dije lo mucho que la quería y lo importante que era para mí. Era mi única amiga – sonrío sarcásticamente – y la perdí por no cuidarla. El doctor me pasa un paquete de pañuelos, que uso para limpiarme los restos de maquillaje. – ¿Y tus padres? Cojo aire. – Mi padre murió porque mi madre, durante una pelea, le apuñaló varias veces. Encontraron a mi madre y la mandaron a un psicólogo. Por lo visto tenía un trastorno de personalidad bastante grave. A mí me mandaron a vivir con mi abuela. – ¿Te sientes responsable de sus muertes? Tardo unos segundos en contestar. Es una pregunta que me he hecho millones de veces a mí misma, pero que nunca nadie se había atrevido a formularme en voz alta. – Sí. – confieso. – No lo eres. Tú no tienes la culpa de que Irina se quitara la vida, ni de que tu madre tuviera un trastorno de personalidad. – Pero sí tengo la culpa de no haberla apoyado y también debería haber estado al lado de mi padre cuando a mi madre le dió el ataque. – No puedes culparte. Debes perdonar a tu madre y también debes perdonarte con el mundo. Pero, sobre todo, perdonarte a ti misma. – No me puedo perdonar. Sebastián, mi psicólogo, me sonríe. – Creo que sé cómo te sientes. Desde que pasó el accidente, todo el mundo te trata como si fueras una bola de cristal muy frágil que enseguida se fuera a romper. Sin embargo, yo sé que no eres así. Hay que ser muy fuerte para no derrumbarse ni irse por el “camino fácil”cuando te pasan estas tragedias. Y también hay que ser muy valiente para levantarse todos los días e intentar sobrellevar ese dolor. – No quiero olvidarles. -confieso. – No consiste en olvidar. Han sido una parte importante de tu vida, no puedes ni debes olvidarles. Simplemente consiste en aprender a enfocar tu dolor hacia algo positivo. ¿No te gustaría que sus muertes pudieran cambiar algo? – No le deseo a nadie que pase por lo que he pasado yo. – ¿Cómo crees que lo podrías hacer? – Me gustaría hacer saber al mundo que el maltrato de género no solo es del hombre contra la mujer, sino también de la mujer hacia el hombre y quiero dar la fuerza necesaria para que las personas maltratadas física y psicológicamente (tanto hombres, como mujeres, como niños), saquen su voz y griten por sus derechos y que jamás se dejen pisotear por nadie, porque todos somos tan válidos como los demás, sin importar la raza, ni el sexo, ni la edad, ni la orientación sexual. Me vuelve a sonreír. – También deseo que la gente empiece a tomar los trastornos alimenticios como algo serio, porque muere gente por su causa. Y quiero cambiar la sociedad en la que vivimos, ya que no es justo que se etiquete a las personas sin conocerla y me parece extremadamente vergonzoso que, en pleno siglo XXI, haya personas que quieran cambiar su físico para agradar a las demás. Cuando no se tienen argumentos válidos, se usan los argumentos inválidos, es decir, criticar el físico. – Yo tenía una profesora que solía decir que el mundo se puede cambiar, siempre y cuando tengas muchos deseos de hacerlo. Pero, primero, tienes que cambiarte a ti misma y obtener confianza. Si no crees en ti misma, ¿cómo vas a enseñar a los demás a que lo hagan? Suspiro. – Por eso estoy aquí. Quiero empezar una nueva vida y para eso tengo que superar este trauma. – Lo vamos a conseguir. Y le creo. Porque es la primera persona desde Irina y mi padre que confía en mí incluso cuando ni yo misma lo hago.


 Relato de Yeray Fernández Moreno (ACE Peluquería)



Me desperté sobre las doce, me duché y me asomé a la ventana, entonces vi como siempre a Miguel saliendo de casa, camino de su trabajo a las dos de la tarde. Yo me dirigí hacia su casa, pensando siempre lo mismo, por qué le traicionaba y me hacía daño a mí mismo.
Llegué a la puerta y llamé, como siempre Sandra me abrió y me invitó a entrar, tras de mí la puerta se cerró y ella me tocó la espalda, yo me di la vuelta y ella se acercó y nos dimos un beso largo e intenso.
Habían llegado de vacaciones hace dos días, habían estado dos semanas en París, dos semanas sin verla y sin tocarla. Poco a poco me fui enamorando de ella, pero era algo imposible, ella era la mujer de mi amigo de la infancia y yo estaba pasando noches enteras con ellas.
Pasamos la tarde juntos, a las ocho y media volvimos a casa, me puse a ver la televisión y a eso de las nueve y media sonó el timbre de mi casa. Era Miguel, quería ir a tomar una copa conmigo. Como siempre, él pidió vino para empezar, los dos hablamos de cuando éramos pequeños y jugábamos en mi casa a cuevas y dragones. Empecé a sentirme culpable, no podía crear lo que llevaba haciendo desde hace dos años con su mujer.
Él propuso ir al día siguiente al mar a navegar. Ese día me levanté a las ocho de la mañana, ya que había quedado con Miguel a las nueve en el porche de su casa. Después de dos horas en el coche llegamos a la costa y subimos al barco, y ya en el mar nos pusimos a conversar, la costa todavía se apreciaba bien.
Entonces, me armé de valor y le conté lo que estaba pasando con su mujer. Su mirada se quedó perdida y su cara pálida, no dijo nada. Desde ese momento hasta que llegamos a casa, hubo silencio.
Cuando llegué a casa, intenté dormir pero no lo conseguí. A las 4 de la madrugada escuché ruidos, me asomé a la ventana y lo único que pude apreciar fue a Miguel con un saco grande, parecía pesado. En ese instante, pensé en que había cometido una locura, acabando con la vida de Sandra.
No quise pensarlo más y por miedo o por otras razones que no controlaba,  cogí una bolsa con ropa y me monté en mi coche. Me alejé de allí lo más rápido posible y me alojé en un hotel cercano a la costa.
Al amanecer me asomé por la ventana y vi el coche de Miguel entrando en el puerto. Una parte de mi decía que fuera a hablar con él. Cuando conseguí llegar a él, me miró con una mirada más propia de una persona desequilibrada.  Le hablaba pero parecía que él no escuchaba.


De repente me dijo, “Hoy han muerto dos personas, mi mujer y mi hermano”; de ella me lo esperaba,  pero de ti nunca.
Al oír esto me quedé paralizado, seguidamente vi a lo lejos su barca con el saco que Miguel llevaba.
Me tiré al mar para alcanzar el barco, estaba muy lejos y la corriente me llevaba pero era importante llegar al barco y comprobar si Sandra estaba allí.

Conseguí llegar al barco, dentro del saco estaba Sandra, pensaba que estaba muerta, comencé a llorar. Pero de repente observé que lentamente respiraba, comprobé su latido, y por suerte seguía viva, la abracé y la prometí que nunca más la dejaría sola ni nos separaríamos.