viernes, 30 de enero de 2015

APRENDIZ DE DETECTIVE DE WILLIAM IRISH POR DANIEL ÁNGEL CHOCHI

APRENDIZ DE DETECTIVE. UN ROBO MUY COSTOSO DE WILLIAM IRISH, EDITORIAL VICENS VIVES.


Cuando Tommy iba a 5ºA  una niña muy curiosa, Millie Adams, se sentaba en el pupitre de enfrente de él. Tommy la molestaba a menudo. Hasta que un día la niña amenazó con 'chivarse' a la policía , pero a este no le inquietaba, ya que su padre era inspector. Pasado un tiempo comenzó a llevarse algo mejor con ella, pero tan solo para conseguir que que ella le regalase caramelos, puesto que esta los conseguía con gran facilidad. Algo curioso, la verdad , porque los caramelos eran muy caros y Millie no tenía un gran presupuesto, pero decía que un hombre se los daba y que eso era un secreto.

Un día Millie desapareció y no la volvieron a ver jamás. Todo esto ocurrió cuando Tommy tenía tan solo nueve años. Con su desaparición, el padre de Tommy empezó a ausentarse de casa cada vez más tiempo y 
Tommy observaba como varias hojas de periódico eran arrancadas pretendiendo ocultarle algo. Al cabo de un tiempo se olvidó de ella.

En 7ºA otra chica volvió a sentarse en el pupitre delante de él. Su nombre era Jeanie Myers y a Tommy le gustaba mucho porque le dejaba copiar por encima de su hombro y era simpática. Tenía la manía de ir dejando huella con tiza allá por donde iba, ya fuese en una pared , en un cristal o incluso en las farolas.Curiosamente esta chica conseguía también caramelos con suma facilidad. Al enterarse Tommy, la recriminó por no compartirlos con él. Jeanie le respondió que se los daría si guardaba un secreto. Los caramelos se los daba un hombre que decía tener un almacén lleno de más golosinas.

Desde ese preciso momento Tommy sospecha que algo no va bien. Algo malo pasará y TÚ debes averiguar qué es.

miércoles, 21 de enero de 2015

VISITA AL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL (MAN) realizada por los alumnos de 2º Bachillerato CyT.


 
Rocío Barea, visita al MAN

Aunque era un día lluvioso estábamos todos muy contentos, no solo nos habíamos perdido la primera hora, sino que no íbamos a dar ninguna. Después de esperar largo tiempo debido a la impuntualidad que suele caracterizar a los habitantes de nuestra ciudad salimos del instituto , sin necesidad del ansiado carné azul , y pusimos rumbo hacia Fuenlabrada central .Una vez allí, después de montarse un revuelo entre buscar grupos para coger billetes de diez y gente que ya había pagado un billete con anterioridad cogimos el tren hasta Nuevos ministerios y de allí a Recoletos .Cuando salimos cruzamos la acera y vimos un gran edificio y empezamos a intentar adivinar qué era , resultó ser la Biblioteca Nacional. Al otro lado de la calle se extendían tiendas demasiado caras, de esas de diseñadores en las que te da miedo hasta respirar por si te cobran el aire. Por fin llegamos a una plaza, antes de ella había una rotonda con un busto elevado, la verdad es que la plaza del Descubrimiento dejaba mucho que desear, con su fuente y sus grandes bloques de piedra en los que se podían ver dibujos de la tripulación de Colón como si los hubiera dibujado un niño pequeño, algunas frases célebres y profecías… El tiempo tampoco mejoraba mucho la situación. Allí nuestro profesor, como si de un guía turístico se tratara, nos contó todo sobre aquellos bloques y la historia que les rodea. Después de haber hecho tiempo utilizando el monumento como refugio contra la lluvia llegamos al museo. Nos dividieron en grupos y nos dejaron un tiempo para dejar nuestras cosas en las taquillas y para ir al baño. Tras haber visitado unas cuantas veces la cafetería, que era extremadamente cara, nos dieron un mapa con las cosas más importantes del museo y entramos. La visita estuvo bastante bien, se notaba que el profe la había preparado y que le entusiasmaba lo que allí se encontraba. El museo está dividido en distintas  plantas y cada una con distintas secciones. A pesar de que hubo algunos incidentes porque algunos alumnos tocaron las obras, estuvo bastante interesante. ¿Lo que más me gustó?, que había recreaciones que se podían tocar. Dentro de las obras me gustó mucho una recreación de un enterramiento primitivo, algunos fósiles de homínidos, las esculturas romanas, las falcatas, el tarro, las coronas de los reyes visigodos, la dama de Baza, la dama de Elche, la carroza real y los sarcófagos egipcios. Pero sin duda lo que me llamó más la atención fue la Dama de Baza, porque estaba muy bien hecha, no me esperaba tanto realismo debido al poco material y conocimiento de la época ibera, y también me sorprendió su tamaño.
La Dama de Baza data del siglo IV, fue esculpida por los iberos (pueblos prerromanos que se asentaban en las orillas del rio Iber (Ebro), por el que reciben su nombre).Está hecha en piedra caliza, consta de muchos detalles y se pueden apreciar en ella restos de que había estado pintada. Se encontró en 1971 en Baza, Granada, dentro de una cámara funeraria y con ella había distintas armas como falcatas. No se sabe muy bien a quien representaba pero hay hipótesis de que podría ser una sacerdotisa, una reina, o una guerrera divinizada que no existió en realidad. En la escultura, en  la parte abaja  la silla se ha encontrado escondida una urna cineraria, por lo que apunta a que esta persona debió de existir. Lo que está claro es que debido a las armas y ornamentos que acompañan a la escultura  esta perteneció a alguien de gran estatus social.

Viaje al Museo Arqueológico Nacional, por Natalia Gutiérrez

La mañana comenzó muy encapotada por lo que no era recomendable salir sin paragüas y, efectivamente, no dejó de llover en todo el día. Salimos a las nueve del instituto y fuimos andando hasta la parada de Fuenlabrada Central que se encuentra al lado del ayuntamiento, a unos 15 minutos de donde partimos; allí cogimos el tren hasta Recoletos. A continuación fuimos a La Plaza del Descubrimiento donde vimos un monumento dedicado al Descubrimiento de América, en el cual había numerosas frases talladas en la piedra que habían sido dichas por los marineros integrantes de la expedición colombina, por el mismo Cristóbal Colón y por los Reyes Católicos. Cuando llegamos al museo nos detuvimos un tiempo en algo que no habíamos visto antes y que nos llamó mucho la atención, algo tan tonto como un sitio para coger bolsas y guardar los paragüas y así no mojar todo con lo que nos cruzáramos; nos hizo mucha gracia. Después nos dividimos en grupos y a mi, junto con la mayoría de las chicas de la clase, nos tocó en el grupo de Felipe, profesor de Geografía e Historia que anteriormente nos había impartido clase en tercero y cuarto de la ESO. Fue muy agradable la visita con él y un tanto nostálgica. Nos llevó por un recorrido que comenzó con la protohistoria pasando por los fenicios y griegos, romanos y, por último, Egipto.
Mi obra escogida es la corona de Recesvinto, ya que fue la que más me impresionó.     Ya la había visto en clase en fotos pero no es comparable a ver el tesoro de Guarrazar en aquella vidriera que  hacía que se te sobrecogiera la respiración, tal y como se ve en las fotos que yo misma hice en el MAN.
Pero en este trabajo me dispongo a hablar de la corona de Recesvinto en particular, que podemos ver en el centro de la imagen anterior, ya que es la joya principal del más importante tesoro de la Alta Edad Media: el Tesoro de Guarrazar.
La corona está formada por dos chapas de oro en forma de semicírculos, por el interior es lisa y por el exterior cuenta con una gran decoración cargada de zafiros y perlas formando una red que cubre la diadema. El gran aro de oro y pedrería se complementa con ofrendas de orfebrería colorista con el nombre del rey en letras sueltas imitando a los bizantinos en sus lujosa y llamativa ornamentación. La corona es obra del taller real de la Corte de Toledo. Estas coronas eran colgadas encima del altar con ocasión de grandes solemnidades litúrgicas.
Dicho tesoro fue hallado por unos campesinos en 1858 junto a la Fuente de Guarrazar (Toledo). El tesoro se encontraba guardado en una fosa donde seguramente lo escondieran para protegerlo después de la invasión musulmana. Durante los años siguientes el Tesoro se dividió y muchas piedras se perdieron pero, afortunadamente, en 1914 España reclamó a Francia su posesión y desde entonces se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, donde el pasado 27 de Noviembre los grupos de 2 de bachillerato del instituto IES. Gaspar Melchor de Jovellamos lo visitamos.

Visitar el museo fue algo muy interesante porque pudimos ver plasmado en la realidad lo que previamente habíamos aprendido, y nos dimos cuenta de que relamente todos nuestros conocimientos habían sido contrastados y estaban ahí, delante de nosotros, palpables algunos de ellos como los bifaces que yo, en particular, me quedé examinando un buen rato. Fue muy divertido ir compitiendo entre nosotras por quién recordaba antes el epígrafe con que se relacionaba lo que teníamos delante. Algo que nos llamó mucho la atención es que la mayoría de las estatuas carecían de nariz por los numerosos traslados que habían provocado su extravío. Me lo pasé muy bien y seguramente vuelva a visitarlo pronto con mi familia.



Una excursión al Museo Arqueológico Nacional

El día que nos dijeron que nos iríamos de excursión el 28 de noviembre, no me lo creía, porque siempre nos habían dicho que en segundo de bachillerato no había excursiones ni nada parecido. Por eso creo que me alegró más que si hubiera sido otro año.
Cuando llegó el día (un día horrible porque llovía y estaba gris), fue mejor aún de lo que esperaba. Salimos del instituto y fuimos a la estación. El viaje en tren fue divertido porque iba, no sólo con mis amigos de clase sino también con los de la otra clase, la de ciencias sociales.
Nos bajamos en la estación de Recoletos y al salir de allí nos encontramos con ese Madrid gris que te atrapa y te obliga a mirarlo por unos instantes, pero también con un Madrid muy lluvioso y un día malo. No obstante seguimos adelante.
Antes de entrar en el Museo Arqueológico Nacional, vimos la plaza de Colón, donde había una bandera de España enorme (que la gente se quedó mirando durante mucho rato) y una serie de monumentos al descubrimiento de América. También estaba la estatua de Blas de Lezo, que había sido recientemente puesta allí.
La espera dentro del museo fue larga, pero tampoco demasiado aburrida. Fuimos a la cafetería a ver si comprábamos algo para comer, pero era todo demasiado caro y nosotros teníamos demasiado poco dinero para gastar. Pero bueno, volviendo a la visita; entramos con el grupo que visitaría primero lo que se rescató de la fragata Mercedes, cosas como anotaciones y monedas. En especial, las monedas me gustaron mucho, porque eran de oro y de plata puros, acostumbrados a ver las monedas sin valor que tenemos hoy día, esas monedas eran espectaculares. Además ayudaba el hecho de que estuvieran en cajas selladas por todos lados por el Gobierno de España, ya que nos contaron que dicho tesoro lo encontró una empresa cazatesoros estadounidense y que el gobierno la había conseguido recuperar para España. Daba realmente la sensación de ser algo muy importante. Visitamos además otras salas, en las que había tesoros como la Dama de Elche o algunas piezas de arquitectura árabe, que me gustaron mucho.
No obstante, lo que más me llamó la atención de todo el museo fue la corona de Recesvinto. Estaba en una sala con muchas más piezas pero sin duda ésta era tan singular que destacaba.

La corona en cuestión era de oro puro, tenía gemas talladas y era espectacular. Había pertenecido al rey visigodo Recesvinto, y en mi opinión en eso reside parte de su encanto, en que es una joya con catorce siglos de antigüedad. Vimos allí, en esa misma sala, un vídeo que explicaba que simbolizaba el acuerdo entre la realeza y la Iglesia, ya que el rey se la habría ofrecido a esta institución. La corona había aparecido junto a otros objetos en el llamado tesoro de Guarrazar, y tenía unas letras inscritas que decían precisamente que el rey Recesvinto se la ofrecía a la Iglesia. Sin duda, aunque otra gente prefiera la Dama de Elche o las herramientas primitivas, para mí esta era la guinda del Museo.
Tras la visita, fuimos a la cafetería de la estación de Recoletos donde nos comimos dos bocadillos cada uno, porque estaban geniales, y tras ello volvimos a Fuenlabrada, donde muchos de nosotros nos bajamos en La Serna. Definitivamente fue un muy buen día que además nos sirvió para relajarnos un poco de todo.

Carlos Manuel Hernández Delgado 2º Bachillerato
        

Excursión al MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL. Mosaicos y bote de Zamora

El día 27 de noviembre fuimos de excursión los alumnos de 2º de Bachillerato al Museo Arqueológico Nacional. Salimos del instituto alrededor de las nueve, para dirigirnos a la estación de Fuenlabrada central y coger el tren hasta la parada de Recoletos. Desde Recoletos fuimos andando hasta el museo, aunque nos detuvimos en la Plaza del Descubrimiento, donde destacaban unos grandes bloques en los que se podía leer pequeñas frases donde se interpreta la profecía Maya, sobre la inminente llegada de los conquistadores que vendrían de Oriente.
Cuando llegamos al museo nos dividimos en grupos. La visita comenzó por los objetos de la Prehistoria, donde encontrábamos flechas, lanzas y utensilios que utilizaban en su día a día fabricados con hueso, piedra y ramas. Posteriormente, pasábamos a la Protohistoria donde vimos una gran variedad de monedas e instrumentos de hierro. A continuación, encontrábamos la zona dedicada a la Hispania Romana y a la época de los visigodos, donde se hallaban algunas coronas de los reyes godos. Por último, fuimos a la parte dedicada a Egipto, donde vimos momias y algunas de las prácticas religiosas que hacían.

De la exposición, lo que más me llamó la atención fuero los grandes mosaicos y el famoso Bote de Zamora.
Respecto a los mosaicos, cuya palabra proviene etimológicamente de la palabra griega "musa", pues se consideraba un arte tan magnífico que debía estar inspirado por las musas, tienen un origen muy antiguo. Cuando los romanos conquistan Grecia incorporan los mosaicos a sus construcciones y se especializan en ellos creando toda una producción artístico-industrial. Los mosaicos romanos se basan en los tapices y especialmente en la pintura. Su obra se realizaba sobre todo en grandes superficies planas, como paredes, suelos y techos, pero también se adaptó a simples objetos o pequeños paneles. Los romanos los construían con pequeñas piezas cúbicas llamadas teselas, cuyo material eran rocas calcáreas, vidrio coloreado, cerámica, etc. Afortunadamente, la alta resistencia de los mosaicos romanos ha permitido su buena conservación durante siglos y el número conservado es muy numeroso, especialmente en museos donde su conservación es idónea.
El bote de Zamora o Píxide de Zamora es una pequeña urna realizada en marfil por los talleres palatinos del Califato Omeya. El marfil fue obtenido del colmillo de un elefante y se talló en dos partes diferentes aprovechando su forma cilíndrica así, el bote es una pieza excepcional realizada con los mejores materiales y no sólo por el uso del marfil en el cuerpo y la tapa, las bisagras que unen las dos partes están realizadas en plata. La pieza fue encontrada en las cercanías de la ciudad de Córdoba, más concretamente en la antigua ciudad de Medina Al- Zahara. El hecho de que el bote reciba el nombre de Bote de Zamora o Píxide de Zamora está relacionado con su autor, de éste tan solo sabemos que se le conocía como Maestro de Zamora y que en torno a la década de los sesenta trabajaba en el Califato de Córdoba. Las inscripciones con la que cuenta esta singular pieza nos habla de un regalo del califa Al-Hakem II a su favorita, Sub (Aurora, pues se trataba de una antigua cristiana), madre de sus principales hijos. Sabemos incluso que el
Regalo se hizo para agradecerla su parto de Hixan II en el 964 del calendario cristiano.
Por último, cuanto finalizamos la visita, algunos alumnos decidimos pasar la tarde en Madrid y, aunque no hiciese buen tiempo, resultó en general un día muy agradable. Sin duda, lo que más me sorprendió de la excursión fue que aunque hubiesen pasado tantos años de la creación de los diferentes objetos del museo, hoy en día tenemos el lujo de poder verlos e imaginar las diferentes costumbres y prácticas que se realizaban antiguamente.

IRENE G. CASTILLO MANSILLA 2ºBACH.


lunes, 12 de enero de 2015

BUSCANDO A ALASKA DE JOHN GREEN POR TRIANA ALÉS (2º BACH. CCSS)

Título original: Looking for Alaska
Autor: John Green
Editorial: Nube de Tinta (España)
Fecha de publicación primera edición: septiembre 2014
Miles ve cómo su vida transcurre sin emoción alguna. Su obsesión con memorizar las últimas palabras de personajes ilustres lo lleva a querer encontrar su Gran Quizá (como dijo François Rabelais justo antes de morir). Decide mudarse a Culver Creek, un internado fuera de lo común, donde disfrutará por primera vez de la libertad y conocerá a Alaska Young. La preciosa, descarada, fascinante y autodestructiva Alaska arrastrará a Miles a su mundo, lo empujará hacia el Gran Quizá y le robará el corazón...

El libro se divide en dos partes principales: ANTES y DESPUÉS. Y esto lo comento porque es muy importante a la hora de entender el desarrollo de la historia.
Pues bien, dentro de cada parte principal, el libro, en vez de poseer la típica división de capítulos, se divide en días. Empieza con “Ciento treinta y seis días antes” y concluye con “Ciento treinta y seis días después”, en las que Green hace un análisis espléndido de todos los personajes, nos hace reflexionar sobre muchas cosas y, en definitiva, te deja con ganas de más (lo que es lo normal para este autor). El cambio del antes y después lo marca  la muerte de Alaska, coprotagonista del libro y de la cual está enamorado el propio protagonista, Miles “Gordo” Halter.
El amor de Miles hacia Alaska roza lo platónico que, bajo mi punto de vista, no es más que el afán de descubrir los secretos que encierra este enigmático personaje. Alaska, junto con el Coronel, internan al protagonista en las trastadas, el alcohol y el tabaco, lo cual parece aceptar sin demasiada oposición.
Alaska, el personaje más interesante desde mi punto de vista, es una chica misteriosa e impulsiva. Como ya hizo Green en Bajo la misma Estrella o Ciudades de Papel, el copotragonista es el que lleva el peso filosófico, sin embargo, Gus (Bajo la misma estrella) y Margo (Ciudades de Papel) parece que todo lo que dicen les ha llevado un largo camino reflexivo, mientras que Alaska dice las cosas sin pensar, sin meditarlo demasiado, con mucha naturalidad. Todos los personajes son tan reales que da la sensación que pueden traspasar las páginas del libro y convertirse en personas de carne y hueso a tu lado. Los personajes sienten, piensan y actúan como lo haría cualquier persona.

El libro me ha gustado muchísimo. Te mantiene leyendo hasta el final. Quizás me ha disgustado un poco la muerte de Alaska ya que no queda del todo claro cómo y porqué muere pero que, sin embargo, es la muerte “merecida” para ella ya que mantiene el misterio hasta su propio fallecimiento.